Entonces llega ese momento de la vida en el que logras apartarte de los quehaceres diarios y te preguntas ¿y ahora qué? Esto es lo que he alcanzado y probablemente dista bastante de los sueños que vagaban por nuestras mentes hace unos años.
Parece que es el momento para resituarnos. Ser conscientes de donde estamos, que hemos conseguido y que echamos en falta. Y en base a las respuestas a estas preguntas replantearnos por completo cada pequeña faceta de nuestra vida con la intención de dar rienda suelta a nuestros objetivo más primigenios.
El gran enemigo llegados a este punto es la rutina. Alcanzar una situación de cierta estabilidad que nos lleve a pesnar que podemos haber alcanzado nuestros objetivos en la vida y nos impida vislumbrar que aún quedan muchos otros por descubrir y alcanzar.
martes, 24 de julio de 2012
Cuando se acaban los retos ...
La vida no es más que una superación de los continuos retos que se nos ponen por delante. Con suerte, nuevos retos que suponen un avance hacia nuevas inquietudes tras calmar las necesidades de cada instante.
Pero, ¿qué ocurre cuando se acaban los retos? ¿Acaso el reto es la búsqueda de nuevos objetivos? En este momento de la vida sientes miedo, inquietud, no tanto por lo que pueda pasar, como por lo que no suceda.
Nos convertimos en máquinas listas para superar cualquier reto, excepto tal vez el más difícil, que es la ausencia de retos.
Pero, ¿qué ocurre cuando se acaban los retos? ¿Acaso el reto es la búsqueda de nuevos objetivos? En este momento de la vida sientes miedo, inquietud, no tanto por lo que pueda pasar, como por lo que no suceda.
Nos convertimos en máquinas listas para superar cualquier reto, excepto tal vez el más difícil, que es la ausencia de retos.
Un simple gesto de reconocimiento
Y es que a veces la felicidad se traduce en gestos tan sencillos como el reconocimiento por un trabajo bien hecho.
No necesitamos sentirnos los máximos responsables del proyecto estrella de nuestra empresa, un sencillo gesto de aprobación por haber acometido correctamente nuestra tarea puede ser la clave para volver a casa cargado de optimismo.
No está en nuestras manos que nos reconozcan nuestro trabajo, pero si que tenemos en nuestra mano reconocer la labor de aquellos que nos rodean, y algo tan sencillo y gratificante no debemos dejarlo pasar por alto.
No necesitamos sentirnos los máximos responsables del proyecto estrella de nuestra empresa, un sencillo gesto de aprobación por haber acometido correctamente nuestra tarea puede ser la clave para volver a casa cargado de optimismo.
No está en nuestras manos que nos reconozcan nuestro trabajo, pero si que tenemos en nuestra mano reconocer la labor de aquellos que nos rodean, y algo tan sencillo y gratificante no debemos dejarlo pasar por alto.
viernes, 20 de julio de 2012
Una pista para descubrir la felicidad
Sigo bastante perdido y aún con la impresión de que tal vez no exista una respuesta acertada para esta pregunta. Así que me planteo si este blog puede ser una vía para encontrar respuestas.
¿Tienes la clave y estás dispuesto a compartirla? Por favor, espero tu aportación en la sección de comentarios.
¿Tienes la clave y estás dispuesto a compartirla? Por favor, espero tu aportación en la sección de comentarios.
Primera cita sobre la felicidad
Felicidad es todo aquello que nos impulsa a vivir, a dar un nuevo paso en esa senda que habremos de caminar a lo largo de la vida.
¿Dónde buscar la felicidad?
Ante la dificultad que podemos encontrar a la hora de determinar que es la felicidad nos podemos plantear preguntar alternativas que tal vez reorienten nuestra pregunta original y nos permitan avanzar en estas pesquisas.
Podríamos entonces preguntarnos donde podemos empezar a buscar la felicidad. ¿Es algo que llevamos encima nuestra, incluso dentro de nosotros mismos? ¿O tal vez nos lo ofrecen las personas que nos rodean? ¿Familia, amigos, compañeros de trabajo, pareja?
De igual forma podríamos pensar en animales, o porqué no plantas. Y dando un paso más en el camino, se me ocurre que un objeto podría ser la fuente de la felicidad de muchas personas. ¿Acaso un concepto? ¿Una idea? ¿Una sensación?
Tal vez no sea necesario buscar muy lejos. Pero aunque pueda estar muy cerca eso no nos asegura que vaya a resultar sencillo localizarla, ¿no?
Podríamos entonces preguntarnos donde podemos empezar a buscar la felicidad. ¿Es algo que llevamos encima nuestra, incluso dentro de nosotros mismos? ¿O tal vez nos lo ofrecen las personas que nos rodean? ¿Familia, amigos, compañeros de trabajo, pareja?
De igual forma podríamos pensar en animales, o porqué no plantas. Y dando un paso más en el camino, se me ocurre que un objeto podría ser la fuente de la felicidad de muchas personas. ¿Acaso un concepto? ¿Una idea? ¿Una sensación?
Tal vez no sea necesario buscar muy lejos. Pero aunque pueda estar muy cerca eso no nos asegura que vaya a resultar sencillo localizarla, ¿no?
¿Qué es la felicidad?
Entonces podría ser el momento perfecto para tratar de dar respuesta a la eterna pregunta ... ¿en qué consiste la felicidad?
¿Qué es eso que tanto ansiamos y que tan esquivo nos resulta en determinados momentos de la vida?
¿Será acaso un estado anímico? ¿Será simplemente un objetivo inalcanzable que se redefine en función de nuestras necesidades?
Toda mi vida pensando que sabía lo que era la felicidad para terminar descubriendo que tan sólo conocía la pregunta.
¿Qué es eso que tanto ansiamos y que tan esquivo nos resulta en determinados momentos de la vida?
¿Será acaso un estado anímico? ¿Será simplemente un objetivo inalcanzable que se redefine en función de nuestras necesidades?
Toda mi vida pensando que sabía lo que era la felicidad para terminar descubriendo que tan sólo conocía la pregunta.
Buscando la felicidad
¿Acaso no sería fantástico que existiese un hechizo para alcanzar la felicidad?
No se, tal vez algo tan sencillo como chascar los dedos, dar una vuelta sobre uno mismo, o decir nuestro nombre al revés tres veces seguidas. Y zas ... felices para siempre.
Sería fantástico, pero claro, antes de dar este paso, tal vez deberíamos preguntarnos que es lo que entendemos por eso a lo que llamamos felicidad. Porque al menos yo, no lo tengo nada claro.
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