No se, tal vez algo tan sencillo como chascar los dedos, dar una vuelta sobre uno mismo, o decir nuestro nombre al revés tres veces seguidas. Y zas ... felices para siempre.
Sería fantástico, pero claro, antes de dar este paso, tal vez deberíamos preguntarnos que es lo que entendemos por eso a lo que llamamos felicidad. Porque al menos yo, no lo tengo nada claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario